“MAJULA”, el arte hecho ropa

Matías, Juliana y Laura son la inspiración de Marcela Mateus, una mujer que trabaja y vive en esencia por sus hijos, quienes con las iniciales de sus nombres le dieron origen a  la marca de turbantes, chaquetas y accesorios hechos por Marcela con telas recuperadas.

MAJULA, es un emprendimiento engativeño que nació hace cinco años a partir de  la necesidad de esta madre por compartir más tiempo con su familia en casa y luego de una salida en donde conoció los llamados “turbantes”, prendas que consisten en una tira larga de tela que se enrolla a la cabeza, que puede tener diversas formas e ir combinado con plumas, joyas u otro tipo de adornos.

Marcela habla con emoción de ese primer encuentro con estos accesorios que ahora son uno de sus principales sustentos económicos: “Tuve un paseo una vez y para evitar el calor en la cabeza compré un turbante pero como todas mis clientas que llegan a mi emprendimiento y me dicen que nunca han usado uno, lo mismo pasó conmigo, nunca los había usado, ese día que lo usé, me fleche”.

También, recuerda una anécdota de los orígenes de MAJULA que se convirtió en símbolo de resistencia.  “Solo tenía una cabeza de icopor para exhibir los turbantes, en un momentico un ventarrón se llevó mi única cabeza y la cogió un taxi, volviéndola trizas… fui y recogí los tres pedacitos, los pegué con colbón y después los forré con periódico. Esa cabeza quedó espectacular y hoy día es un ícono en cualquier punto donde encuentren una prenda MAJULA”, comenta Marcela.

“Rápidamente surgió la idea de fabricar los turbantes con algunas prendas que ya no usaba y en corto tiempo empezaron a aparecer las clientas con pedidos”, asegura. “Empezó el voz a voz, ya vendía 10, 15, 20 y ya me pedían más; empezamos a salir a ferias y de un turbante salieron ya 11 estilos diferentes”. 

Sus prendas son exclusivas y no hay una igual a otra, son muy personalizadas explica. Cuenta que ”Después del turbante empezamos a crear otra serie de prendas grandes para mujer, quisimos enfocarnos en la línea con material textil recuperado pero también descubrimos un material que se llama antifluido orgánico que proviene de botellas plásticas con estampación, cero agua y con tintas naturales. Nuestro emprendimiento está enfocado en la recuperación del medio ambiente y la mitigación de la contaminación que genera la actividad textil” termina diciendo Marcela. 

Esta amante de los turbantes encontró una coequipera que rápidamente apoyó su idea de negocio, Inés Vega, quien le enseñó todo lo que tenía que ver con la modistería. Esta empresa, eje del desarrollo familiar, se proyecta a abrir su primera boutique con diseños artísticos personalizados que les ofrezca a las mujeres todo lo necesario para armar su outfit perfecto, con un toque exclusivo, artesanal y sobre todo completamente amigable con el medio ambiente.

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