Leonardo Matiz, un artista graduado como maestro de música de la Universidad de Cundinamarca, compositor y fundador de la Academia Leo Matiz, desnuda su corazón y cuenta en esta entrevista quién se esconde detrás de este joven que deslumbra por su interpretación en diferentes instrumentos, pero también por su vocación para enseñar, especialmente a los niños y niñas quienes “pueden aprovechar mejor el tiempo y generar algún talento musical”.
¿Cómo descubre su pasión por la música?
Cuando tenía 12 años, gastaba mucho tiempo en el computador jugando, desperdiciando el tiempo y un día llegó mi papá y me dijo: oiga, Leonardo, ¿a usted le gustaría aprender un instrumento musical?, mire a ver en Internet dónde le gustaría aprender y yo le ayudo.
Ahí empezó todo, ingresé a la academia musical Ángel, me di cuenta lo mucho que me apasionaba la música, me daban nervios llegar a la clase de batería, pero de la adrenalina, me daba así como mariposas en el estómago, una cosa indescriptible.
¿Cuál ha sido su trayectoria artística en la localidad de Engativá?
Inicialmente tuve la oportunidad de pertenecer al grupo de teatro Ucu-fucutíteres, dirigido por el maestro Juan Manuel Garavito Sánchez, donde musicalicé algún guion de los que él tenía para presentar una obra. También estuve como agrupación en la Casa de la Cultura de Engativá y allí tengo como maestro a Gustavo Martínez, muy buen maestro, lo recuerdo con mucho cariño.
Recientemente conocí a las personas de Maximedios, que trabajan en medios de comunicación, con ellos aprendí a hacer podcast y también me han permitido acompañarlas en proyectos audiovisuales que están implementando en la localidad.
¿Por qué decide fundar su propia academia musical Leo Matiz y cuál énfasis tiene?
El trabajo con la academia musical está más enfocado hacia los niños y niñas; me animé a crearla porque veía que a otros niños les pasa igual que cuando me la pasaba con tiempo ocioso. Observo a los niños de mi barrio, de mi localidad y en muchos de ellos evidencio que también están como sumergidos en las redes sociales y entonces me propongo clases semipersonalizadas en donde puedan descubrir sus talentos y potencializarlos con su propio esfuerzo, pero orientándolos de forma cercana.
En la actualidad tengo cuatro alumnos: dos de batería, uno en marimba que también canta y uno en guitarra.
¿Qué mensaje tiene para las personas que quieren dedicarse al arte o la música?
Mi consejo es para todas las personas, no importa si es un niño o un adulto, un anciano. El tiempo, el tiempo no vuelve. Hay que saber aprovecharlo y la mejor forma de aprovecharlo es mediante la disciplina. Y la disciplina solo se logra si hay motivación; descubran qué es lo que los motiva e inviertan la mayor cantidad de tiempo en eso, para que después de que haya pasado el tiempo no se pongan tristes de que pasó, sino que todo ese tiempo que usaron. Ese es mi mensaje, es lo que a mí me permitió poder hacer lo que más me gusta: sentir y transpirar música.







