La depresión es un enemigo silencioso que cada día ataca a más y más personas en el mundo; se estima que durante la pandemia las enfermedades mentales crecieron más entre las mujeres que entre los hombres y en los y las jóvenes más que en los adultos. Así lo confirma un reciente informe de la agencia sanitaria de la ONU que entiende esta situación como un llamado de atención y les pide a todos los países mejorar el apoyo que prestan a este tipo de afecciones.
La localidad de Engativá no es ajena a esta realidad mundial, por eso, luego de una difícil experiencia personal que la confrontó con este flagelo invisible, Linda Montañez, decidió empezar a liderar el movimiento “OM” que nace como una iniciativa para trabajar por el bienestar físico, mental y emocional de todas y todos. “OM” es concebido como el primer sonido del universo, es un mantra, de ahí surge el nombre de esta particular estrategia.
Cuenta Linda que por muchos años estuvo ligada laboralmente a una entidad financiera, es administradora de empresas, sin embargo, en medio de su mecánica diaria y luego de haber entendido el movimiento financiero, su relación con el ser humano y después de experimentar diferentes situaciones de acoso laboral y presiones, resolvió armarse de valentía y sin nada claro frente a su futuro decidió renunciar a esa vida, para muchos segura, mecánica, “estable”; identificó dice, muchas cosas que no quería, se dio un espacio para reencontrarse, entenderse, escucharse por primera vez, autoevaluar su vida y definir lo que quería para ella.
Explica que el proceso no fue fácil, en esa etapa de su vida conoció la soledad, la tristeza, confusión y llegó la depresión, nunca supo que la padecía, nadie le dijo en qué consistía, sin embargo, un día sin mayor explicación se encontró meditando, descubrió que esta práctica cambiaba poco a poco su realidad y le daba paz, así empieza a sentirse consciente desde sus cambios y a caminar su tránsito hacia el Yoga, una disciplina que la enamoró y la sacó de la “crisis” como ella misma llama a esa dolorosa etapa de su vida; decidió estudiarlo con el ánimo de compartir su proceso segura de que a muchos y muchas como a ella los puede salvar.
Según Linda, lo que la mantiene en pie es saber que a ella esta técnica le salvó la vida y que su meta es ayudar a otros para que también sanen aquello que se niegan a aceptar en su realidad, vive en un aprendizaje constante, consagrado, dice que todo es dinámico y cambiante, ya consolidó el primer grupo en la localidad y día a día se va fortaleciendo ofreciendo su apoyo, orientación y ayuda a todas las mujeres que quieran aprender el arte de la escucha interna mediante la meditación y el yoga.







